Sigilos

El término deriva del significado latino sigillum, que significa sello, aunque puede también ser relacionado con el hebreo “segulah” (“palabra, acción o objeto de efecto espiritual”).

Un sigilo puede tener una forma o abstracta, pictórica o semi-abstracta. se puede utilizar cualquier medio, físico o virtual, o solamente mental. Los símbolos visuales son la formas más populares, pero el uso de símbolos auditivos y táctiles no es desconocido entre los practicantes de técnicas mágicas. La sigilización es muy común de encontrar en el místicos y magos cabalistas judíos sobre los cuales mucha de la magia ritual occidental esta basada.

En la magia ceremonial medieval, la palabra sigilo es utilizada para referirse a símbolos que representan a diversos demonios que el hechicero puede convocar para que hagan su voluntad. La colección de Sigilos más conocida es la que aparece en el Ars Goetia, el primer libro de La Llave Menor de Salomón (Salomonis Regis o Lemegeton). La Llave Menor de Salomón es un famoso grimorio antiguo en demonología, de autor anónimo. Allí aparecen los 72 sigilos de demonios que son príncipes en la jerarquía del Infierno. Los sigilos son considerados los verdaderos nombres de los demonios, y conocerlos le permite al mago poder y control sobre ellos.

La magia y los sigilos

La magia funciona enviando y recibiendo mensajes al subconsciente que es nuestro enlace con el multiverso, para obtener información o modificar la realidad. Cuando formulamos un deseo estamos intentando enviar un mensaje al multiverso para su cumplimiento, pero habitualmente, tal mensaje se encuentra con pensamientos contradictorios; por ejemplo, se producen deseos de no obtener el deseo para evitar la ansiedad que nos produce el miedo a fracasar.

Estos pensamientos subconscientes contrarios se producen por la reacción emocional consciente y bloquean el mensaje inicial evitando que este alcance su objetivo.

Esto es lo que se conoce como el “Censor Psíquico”. Cuanto más nos importe el deseo, mayor carga emocional tendrá y más pensamientos contrarios provocará; el censor será más duro.

Este mecanismo censor es útil en la vida diaria porque nos hace estar “con los pies en la tierra” y contribuye a la estabilidad mental.

Los sigilos buscan “saltar” al censor psíquico de modo puntual, codificando el mensaje inicial de forma que el deseo original no sea evidente a la mente consciente y no existe respuesta emocional.

La operación con un sigilo consta de tres partes: el sigilo es construido, el sigil es fijado en la mente,  el sigilo es cargado.

Fuentes: Carroll Peter, "Liber Null y psiconauta", Clavicula Salomonis Regi,  Osman Spare, A. "El libro del placer",  otras.

Autor: Silke Paola Sabrina Zweisbrücken
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